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¿Qué poema describe mejor al salvadoreño?

Los siguientes poemas están dedicados a los salvadoreños. Redactados en distintas etapas nacionales, por dos de los mejores escritores que esta país vio nacer.
Poema de AmorRoque Dalton  (1935-1975)Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como “silver roll” y no como “gold roll”),
los que repararon la flota del Pacifico
en las bases de California,
los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
(“me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño”),
las que llenaron los bares y burdeles
de todos los puertos y capitales de la zona
(“La gruta azul”, “El Calzoncito”, “Happyland”),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la pagina roja,
los que nunca sabe nadie de donde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión a la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraron borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacifico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco mas de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes mas tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.

Los Nietos del Jaguar

(Pedro Geoffroy Rivas 1908-1979)

Desde abajo de un bárbaro extremeño
desde donde fue el principio loco de sol y de destino
vino creciendo la raíz a quien generaciones y más
extrañamente hacia arriba generaciones
buscando luz tal vez aire respuestas le corrían a gritos
escalera para los jugos entre la piel sudada y la armadura
primordiales cómo pudiste
oscuro metal marcándonos contener en tu mínima vasija
hasta un futuro irremediable toda el agua de tantos manantiales
así se grito el rumbo ser la portadora del verbo
se trazó la señal en el que caben todas las acciones
se roturó el surco de la estirpe
nadie supo dónde comenzó cómo pudiste
cómo vino diminuto cayuco
retorciéndose pequeño acali de conacaste
apretado entre piedras acarrear río abajo a tantos pueblos
levantando agua serpientes cómo pudiste
minerales única raíz
ríos de verde hasta olvidar el nudo sostener tantos árboles
del origen cargándonos la sangre subir
de preguntas desde tu piel de níspero
dudas a todas las concentraciones
sollozos germinales contra la oculta que en tu lejano nombre se suceden
ordenación
la ceniza levantando su flor ah portadora de incontables icpalis
bestias ancestrales reviviendo sus incansable tejedora de ayates
lunas moledora de todos los maíces
negras constelaciones contra un que historia de prodigios
cielo amarillo creció desde la oculta flor de tus
encendiendo la noche con sus jades ovarios
de asombro hacia las dimensiones del delirio
poblándonos el pecho de sedientos
rugidos ríos de semen corrieron a la par de
ah qué noche tan noche la sangre
qué soledad tan sola ríos de áspero sueño
qué silencio preñado de palabras de preguntas sin voz
te abrieron desesperados ríos de semillas
te rompieron anegados los llanos salvajes de la
te escupieron la entraña angustia
devolviste en amor lo que engendró arroyos con futuro de mar
la rabia
vencida triunfadora agua recién nacida llorando sus
dominante esclava gotitas
qué sueño despiadado corriéndote entre helechos oscuros y sagradas
la sangre serpientes
qué bárbaro prodigio dime
desbordándote antigua madre
fijándote en el tiempo tu claridad de estatua
volandera raíz para encontrar los túneles secretos
oculta rosa que corren por el lecho profundo de
ah qué mano la tuya amontonando tu cauce
vida dime tu tumultuosa soledad
junto al retoño triste el cotidiano duelo de tu entrega
que fuente de dolor alimentándolo para poder ahora desandar las
hasta llegar a lo alto de la nueva raíces
palabra navegar por las venas de una edad
extraña sin memoria
ajena y otra vez descubrir tu comarca de
de tan lejos venida encendidas pieles
pero tú ya sabías asombrada de pájaros
desde siempre sabías que era tuyo prometedora de mágicos frutos
el acento bajo el ajeno cielo donde un sol
tuya la claridad del barro desconocido traza la geometría
tuya la rebelde sumisión de la de los nuevos designios
piedra
tuya toda la música pero aún estamos aquí
cómo pudiste y otra vez ganaremos la tierra
antigua madre para los Nietos del Jaguar
acoger en tu seno
toda la furia acumulada en los
canales seminíferos
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